Masa:
1 1/2 taza harina común
1 cta polvo de hornear
1/2 cta bicarbonato de sodio
1 pizca de sal
1 de taza azúcar blanca
1/2 taza de margarina o manteca a temperatura ambiente
2 huevos
2/3 taza yogurth natural
1 cda esencia de vainilla
Relleno de canela:
6 cdas azúcar morena
2 ctas canela en polvo
1/2 taza nueces troceadas
Glaseado blanco:
1/2 taza de azúcar impalpable
3-4 ctas leche
Precalentar el horno a 180°C. Untar un molde rectangular con manteca o margarina y espolvorear con harina hasta cubrir por completo.
Preparar el relleno de canela y azúcar mezclando ambos en un recipiente y reservar hasta su uso. Tamizar la harina, el polvo de hornear, el bicarbonato y la sal en un tazón.
En otro recipiente y con la ayuda de una batidora de mano, batir la margarina y el azúcar hasta que se torne pálida y esponjosa (se forme una crema). Añadir los huevos uno a uno, integrando bien después de cada adición. Incorporar el yogurth y la vainilla y mezclar bien.
Verter por completo el contenido de los líquidos sobre el recipiente de la harina. Integrar con una espátula de goma o de madera con movimientos envolventes y suaves.
Volcar la mitad de la mezcla en el molde rectangular, añadir la mitad del relleno de azúcar y canela. Completar el molde con el resto de la mezcla. Cubrir por completo con la otra mitad de azúcar y canela. Añadir las nueces troceadas.
Llevar al horno por 50 minutos o hasta que al insertar un palillo en el centro, éste salga seco. Retirar del horno y dejar enfriar de 20 a 30 minutos antes de desmoldar.
Un vez desmoldado y completamente frío se puede cubrir con glaseado blanco. Para el glaseado mezclar el azúcar impalpable y la leche hasta obtener una mezcla espesa (añadir más azúcar impalpable o leche dependiendo de la contextura).
Fuente: El gato goloso

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